ACAPULCO, Gro., 29 de julio de 2018.- El arzobispo Leopoldo González González reiteró su respaldo a los diálogos del obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, con jefes del crimen organizado, ya que “todos tenemos que hacer algo por la paz”.

“Monseñor Rangel siente muy cercana la necesidad de paz, de velar por la seguridad de la gente en sus comunidades, tiene la posibilidad de encontrarse con personas que están al frente de estos grupos (del crimen), porque se cruzan con ellos en el camino o se encuentra con ellos en las comunidades. Tiene la oportunidad de decirles cerca, la palabra que mucho de nosotros donde nos encontramos decimos: dejen de hacer el mal, basta de tanto crimen, no impidan el paso de la gente, no los agredan, que puede que monseñor pueda de frente decirles esta palabra y llamado a la conversión y así buscar construir la paz entre nosotros”, expresó.

Durante su conferencia semanal en la Catedral Nuestra Señora de la Soledad, Leopoldo González  fue cuestionado sobre si también él ha tenido ese tipo de encuentros con líderes criminales en el puerto, a lo que aseguró que no, ya que no los conoce, en comparación con Salvador Rangel que se los encuentra en los caminos donde transitan todos los días en la capital del estado.

Sobre la violencia en el puerto, llamó a los familiares de las víctimas a realizar las denuncias correspondientes, y que “la denuncia sea acogida por la autoridad para investigar, acercarse, luego conocida la verdad actuar en justicia, desde nosotros como ciudadanos la atención y la capacidad de denuncia”, señaló.

Asimismo insistió en su llamado a los delincuentes, “ya dejen de hacer daño asesinando a personas, es grande el daño que causan, este llamado a la conversión, a todos un llamado que desde nuestra persona y trato diario sembrar semillas de paz, que en nuestro corazón haya sentimiento, palabras y gestos de paz”.

De la reforma al artículo 14 de la Constitución donde se elimina la figura de la Policía Comunitaria, el prelado católico dijo esperar que se aclaren las modificaciones, “hay que esperar a que se aclare para compartir una palabra”, concluyó.