CIUDAD DE MÉXICO, 30 de julio de 2018.- En 2010, la plataforma petrolera Deepwater Horizon derramó 779 mil toneladas de petróleo crudo en el Golfo de México, contaminando el ecosistema oceánico que comparten aguas y costas de México, Estados Unidos y Cuba.

El evento, que significó la explosión y hundimiento de la plataforma semisumergible, provocó la reacción inmediata de científicos de varias naciones, que trabajaron desde entonces en la zona, según explica un comunicado.

Tras siete años de labor y 12 campañas oceanográficas en el Golfo de México, los expertos comprobaron la capacidad de adaptación de las poblaciones de peces, que tardaron entre uno y dos años en recuperarse del evento, indicó Adolfo Gracia Gasca, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM y responsable del grupo mexicano que participa en el proyecto.

“La resiliencia de los peces ha sido asombrosa y estudios individuales mostraron que no se afectaron sus músculos, la parte comestible de interés humano, sobre todo en especies de pesca comercial”, comentó.

El estudio implicó reunir muestras de 15 mil peces de 166 especies en 343 localidades de los tres países, un trabajo inédito publicado recientemente en la revista Journal of Marine and Coastal Fisheries.

“Lo que se trata de conocer es, primero, los procesos que ocurren en el ecosistema, y luego tener elementos acerca de cómo responde el ecosistema a estos derrames. Por primera vez hicimos un estudio comprensivo e integral del Golfo de México de todos los peces en aguas de los tres países”, detalló.

Consorcio C-IMAGE

Después del derrame, iniciaron las exploraciones y se dividió el trabajo en seis grandes líneas de investigación, en las que participaron 16 naciones. El equipo tripartita EU-Cuba-México, en el que colaboran Gracia y su equipo del ICMyL, estudiaron patrones de especies dominantes, diferencias en la abundancia y en las tallas.

Esta coalición científica operó bajo el liderazgo de la Universidad del Sur de Florida (USF), junto con de la Texas A&M University-Corpus Christi, la Universidad de La Habana y la UNAM.

Los fondos para el estudio provinieron de la organización Gulf of Mexico Research Initiative (GoMRI), establecida después del derrame de la Deepwater Horizon para impulsar investigación científica relacionada con el derrame de petróleo y su efecto en los ecosistemas del Golfo de México.

Con esos recursos, y oreos más, los científicos crearon el Centro para la Modelación y Análisis Integrado de Ecosistemas del Golfo (C-IMAGE, por sus siglas en inglés), que se instaló en la USF.

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