¡El aviooón!, ¡El aviooón!

El TP-01 presidencial se fue y retachó luego de 19 meses y 22 millones y pico de pesos, gastados en la pensión del hangar de Boeing, en Victorville, California, donde ni sombra le daba.

Ahora está bajo custodia de la Fuerza Aérea en el Aeropuerto de la Ciudad de México.

López Obrador afirma que la “nave del olvido”, que no tuvo ni Obama, y que nos costó 218.7 millones de dólares más modificaciones estructurales por otros 80, estará mejor aquí mientras se concreta la misión imposible de venderlo al mejor de dos postores, uno de los cuales ya dio un adelanto.

También trasciende que un magnate árabe lo quiere para regalarlo al presidente de Egipto Abdelfatah El Sisi .

El aparato “machuchón” sale a venta “bara, bara”, a precio de ganga, en 120 millones de billetes verdes. Al mismo tiempo continúa la promoción de boletos para la rifa que ni es rifa, ni se entregará el avión a los cien ganadores, que en todo caso recibirán 20 millones cada uno; la venta de cachitos de lotería sólo lleva colocada la cuarta parte de 6 mil boletos para el sorteo del 15 de septiembre.

Le digo que el “José María Morelos y Pavón”, está “salado”.

Todo esto, mientras en la pista de aterrizaje de la isla de la fantasía gritamos a coro, igual que el actor enano Hervé Jean-Pierre Villechaize: ¡el aviooón!, ¡el aviooón!