Roban lo robado

Muy pronto se corrompió el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, esa hechura lopezobradorista que rebautizó al antiguo Servicio de Administración y Enajenación de Bienes con un nombre de tintes ideológicos. Ahora resulta que la institución para devolver al pueblo lo robado, en realidad roba al pueblo lo devuelto.

Así se lee, entre líneas en la renuncia de Jaime Cárdenas Gracia, titular del organismo durante sólo cien días, quien en una dura carta destapa dos cloacas.

La primera, es que, en el instituto popularmente conocido como “Chucho el Roto”, valúan con maña casas, terrenos y autos; a las alhajas, les quitan las piedras buenas y raspan el oro; roban los bienes mal habidos y los rematan, rasurados, en subastas manipuladas para favorecer a empresas o particulares determinados previamente.

La otra denuncia de Jaime Cárdenas ratifica el desprecio del presidente, y sus porristas, al Derecho y al debido proceso.

¿Será que en las prisas transformadoras el presidente quiere resultados de relumbrón populista, aunque se consigan sin rigor legal?

Cárdenas Gracia, cercanísimo al presidente, hasta el momento de su renuncia, cree en él y en la 4T, pero aclara que su lealtad no es ciega ni muda.

En respuesta, el presidente, cuyo pecho no es bodega, hizo a Cárdenas un duro reproche: “tuvo miedo… no quiso entrarle… hay gente buena y honesta que no está hecha para el servicio público… la transformación demanda arrestos… el que se aflige se afloja”.

Pero el presidente nada dijo de las irregularidades cometidas arriba y abajo, denunciadas por Jaime Cárdenas quien parece evidenciar que cuando López Obrador despierte del autoengaño, el dinosaurio de la corrupción seguirá ahí, metido en casa.