SANTA MARÍA CORTIJO, Oax., 25 de septiembre de 2014.- En La Llanada, que integran los siete municipios que limitan con el estado de Guerrero, está convertida en una verdadera puerta del infierno por donde se trafica con personas, armas y droga rumbo a Acapulco, ante la impotencia de los policías municipales que carecen de armas y equipo para enfrentar al crimen organizado.

 

“Nosotros instalamos un retén a la entrada de la población pero nos arriesgamos a que pasen los narcos y hagan pedazos a los policías, porque estamos disparejos, ellos traen armas modernas, AR-15 o Cuernos de Chivo, y nosotros solo portamos rifles 22 y escopetas o un garrote, por lo que somos carne de cañón”, afirma el presidente municipal de Santa María Cortijo, Eugenio Ayona García.

 

Añade con preocupación: la Secretaría de Seguridad Pública ya nos dijo que va a desarmar a nuestra policía, entonces la cosa se va a poner mucho peor y no habrá otro camino que, como hacen en Guerrero, conformar una policía comunitaria, publica Noticiasnet.mx.

 

¿PARA QUÉ NOS SIRVE LA CERTIFICACIÓN?

En su oficina del palacio municipal, un cuarto grande con una mesa de madera y sillas plegables de plástico, el munícipe manifiesta que han estado solicitando al gobierno y al secretario de Seguridad Pública, Alberto Esteva Salinas, que los doten de armas y patrullas, “pero nadamás nos dicen que tenemos que certificar a nuestros policías”.

 

“Como estamos colindando con Guerrero hay más problemas y no tenemos ni armas. Lo que nos preocupa es que no podemos hacer nada contra los delincuentes, porque el narco esta bien armado. Esa es nuestra desesperación, si esto sigue así nosotros vamos a tener que actuar como ciudadanos, integran policías comunitarias como en Ometepec, para protegernos”.

 

Además apunta: la Secretaría de Seguridad Pública nos exige que certifiquemos a los policías, pero cómo le vamos a hacer porque va a ser muy difícil que den el perfil, ya que algunos apenas si saben leer o escribir, además con lo que ganan no tienen dinero ni para el pasaje a la ciudad de Oaxaca de Juárez.

 

“Y para qué queremos policías certificados si no van a tener equipo, armas, uniformes, botas, patrullas, ni vamos a poder pagarles el salario de un policia estatal, entonces no tienen más que ser carne de cañón”.

 

EL CRUCE DEL CRIMEN ORGANIZADO

El síndico municipal Enrique Vargas Valdez comenta que en los últimos años la carretera Pinotepa Nacional-Acapulco se ha convertido en la nueva ruta del tráfico de personas, drogas, armas y el abigeato.

 

“Aquí se hace el trasiego de droga, personas hasta animales, porque se puede llegar a Cuajuinicuilapa u Ometepec y Acapulco, somos el punto de cruce de estos negocios ilícitos y esto nos afecta mucho. Por ejemplo, hace un año levantaron aquí a una señora que era de Cuajuinicuilapa y tenía un negocito en Cortijo y la mataron”.

 

Señala que en la región se dan muchos levantones y casos de extorsión. “Pero las autoridades en Oaxaca nos dicen que les demos los números de los telefónos de los cuales nos llaman, pero si lo hacemos nos matan”.

 

Expresa que otro negocio ilícito que se ha incrementado es el abigeato. “Cada semana se presentan los ganaderos para denunciar el robo de tres o cuatro reses, pero no podemos hacer nada porque no tenemos patrullas, ni armas, ni nada”.

 

“Yo puedo ordenar a la policía que ponga un retén sobre la carretera, pero con una escopeta, con un rifle 22, y ellos con Cuerno de Chivo o R-15, no vamos a hacer nada”.

 

LA NUEVA RUTA DE LOS MIGRANTES

En el municipio de Santiago Llano Grande un policía municipal relata que el pasado mes de marzo lograron detener a un grupo de polleros que trasladaba a siete menores de edad indocumentados, que pretendían llevar a Acapulco.

 

“Los detuvimos en la entrada por la noche y no querían decir nada, creo que eran salvadoreños, pero además llevaba un chingo de dinero. Quizás los hombres que iban con ellos era los polleros, pero era un chingo de dinero”.

 

Dice que para ellos la situación es difícil porque su salario es de 100 pesos por día y “prácticamente nos enfrentamos a la muerte”.

 

Sin embargo, añade, no somos los únicos, aquí llegó una partida de la policía estatal en una patrulla toda vieja que se descompuso y así se quedó más de un mes. Los policías tenían que hacer sus rondines a pie y mejor se regresaron, “pero eso sí, los jefes andan en patrullas nuevas, último modelo, y aquí mandan la chatarra”.

 

Mientras el síndico municipal se disculpa para no proporcionar información a fin de no dañar las gestiones que realiza el presidente municipal, Gilberto Melo Guzmán, a fin de recibir una patrulla de la Secretaría de Seguridad Pública, el uniformado asegura que las condiciones son tan desfavorables que de 24 elementos que conformaban la corporación, solo quedan 14.

 

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