CIUDAD DE MÉXICO, 24 de abril de 2019.- Emiliano Zapata es el personaje más vivo de la Revolución Mexicana y por eso está presente en la lucha social. Le pertenece al pueblo, a la gente. Representa arraigo, tierra y trabajo. Su muerte fue un crimen de Estado.

Durante la presentación del libro 100 años con Zapata, caricatura, historieta e ilustración, editado por el Sindicato Único de Trabajadores de la UNAM (STUNAM), en el que participan 114 caricaturistas abordando a Emiliano Zapata como único tema y con técnicas y estilos diversos, se hizo un homenaje al caudillo del sur, de quien se dijo es un tema que nos marca como mexicanos y con una gran presencia, reconocimiento y respeto a nivel mundial. Mas ahora en el centenario de su asesinato.

Los coordinadores de este proyecto Armando Gamez Padrón y Arturo Kemchs Dávila, ambos caricaturistas con trayectoria nacional e internacional, explicaron la importancia de los caricaturistas en los procesos sociales.

Kemchs señaló que el caricaturista participa en los procesos históricos, en los movimientos del cambio y dijo que este libro es un homenaje a Zapata con la suma de artistas con ideologías diversas, pero con un icono de identidad mexicana. Este será un libro histórico independientemente de ideologías.

Esta es la tercera ocasión que se reúnen caricaturistas del país para la edición de un libro colectivo.

Al término se entregaron ejemplares del libro a todos los asistentes y se invitó a que visiten el Museo de la Caricatura que se encuentra en la estación del metro Zapata.

Se dijo que la demanda de Zapata de que la tierra sea para quien la trabaja con sus manos aún sigue latente.

Previo a los comentarios acerca del libro se presentó el grupo de teatro Colartes-Nandyely con un trabajo relacionado con el asesinato de Emiliano Zapata y Rubén Jaramillo, líderes campesinos en años diferentes pero que fueron asesinados por luchar por la tierra en el estado de Morelos.

Estuvieron presentes el secretario general y el de prensa y propaganda del STUNAM, Agustín Ramírez Fuentes y Alberto Pulido Aranda, respectivamente, así como el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Universidad de la Ciudad de México, Juan Carlos López.

Hubo bocadillos y vino de mesa.