CIUDAD DE MÉXICO, 3 de marzo de 2016.- Organizaciones sociales y académicos consideran que uno de los riesgos para que el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio pudiera colapsar –se aplicará en todo el país el próximo 18 junio–, es que estados y municipios no implementen en forma adecuada los procesos de capacitación de sus policías, lo que podría derivar en la impunidad y agravamiento de la inseguridad.

Además, se desaprovecharían los recursos públicos y privados, directos e indirectos, destinados a la capacitación policial con lo que continuaría el proceso de deterioro de la imagen del policía al no modificar sus conductas, por lo que seguirían los actos de corrupción.

El investigador Marco Lara Klahr es lapidario: el problema es más grave, además de las deficiencias de la policía, pues si éste ya torturó no va a dejar de hacerlo. Y aunado a esto está la corrupción.

Y enumera: Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) en el aspecto de corrupción, en primer lugar, están los policías municipales, después los estatales, luego los de investigación, en cuarto lugar, los federales, en quinto, los Ministerios Públicos y en sexto, los jueces.

“No hay una policía científica”, asegura Lara Klahr, quien al mencionar las tres nuevas figuras de los jueces que actuarán dentro del Sistema de Justicia Penal Acusatoria (de Garantía, de Juicio y de Ejecución) afirma que tampoco ellos están perfectamente capacitados, pues tienen deficiencias en conocimientos de tratados internacionales.

Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la asociación civil Alto al Secuestro, aseguró que “el tema de la policía en la nueva reforma al sistema penal es la piedra angular de su éxito o fracaso”.

El primer respondiente es el policía, toda vez que se convierte en el primer contacto entre la instancia judicial y un presunto delincuente. Pero si queremos realmente un súper policía con las capacidades que debe tener, con las competencias y las habilidades que se requieren, no podemos tratarlo como a un policía de quinta y pagarle un sueldo de quinta. Tenemos que crear las condiciones óptimas para tener una excelente policía, entre ellas su constante capacitación.

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