MÉXICO, DF, 05 de noviembre de 2014.- Terminó la huida del ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa. Fueron detenidos por elementos de la Policía Federal en una vivienda de la colonia Santa María Aztahuacán, en la delegación Iztapalapa, en la ciudad de México.

Son señalados por el gobierno federal y la Fiscalía de Guerrero como los autores intelectuales de la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, el pasado 26 de septiembre, y también de la muerte de tres normalistas, la de una mujer que viajaba en un taxi y la de dos integrantes del equipo de futbol de tercera división Avispones de Chilpancingo, que fueron agredidos por policías de los municpios de Iguala y Cocula por órdenes del entonces alcalde, publica La Jornada.

 

La madrugada del pasado martes, elementos de la División de Inteligencia de la Policía Federal, encabezados por el comisionado Francisco Galindo Ceballos, ingresaron al filo de las 2:30 horas a la vivienda que se localiza en el número 50 de la calle Cedro y aprehendieron, sin disparar un solo tiro, a la pareja más buscada por el gobierno federal desde hace 34 días.

 

Hacía apenas unos días que Abarca Velázquez y su esposa habían llegado a ese domicilio de una de las colonias de mayores índices delictivos en la capital del país. La vivienda, que aparentemente estaba abandonada, se las prestó Noemí Berumen Rodríguez, amiga de la hija del ex alcalde.

 

José Luis Abarca y María de los Ángeles dormían en un colchón inflable. Junto a él estaban dos maletas –narraron funcionarios federales–; una grande, de color rosa, con la ropa y efectos personales de su esposa. La otra, pequeña, de color negro, que no pesaba ni 10 kilos, contenía las prendas del ex alcalde.

 

Eran las dos y media de la mañana cuando entraron los agentes federales al inmueble sin que sus ocupantes se dieran cuenta. A gritos fueron despertados, y sobresaltados vieron que estaban rodeados por policías.

 

Pineda Villa se levantó y nunca perdió lo altanera. Cuando los agentes la tomaron del brazo para sacarla de la vivienda de dos niveles, en la que solamente tenían una mesa de plástico para cuatro personas y encima de ella algunas manzanas, gritó: ¡ya déjenme, qué se creen!

 

Los policías la sometieron de inmediato y le colocaron un juego de esposas. Tomada de los brazos, fue llevada hasta una patrulla.

 

Los funcionarios entrevistados señalaron que José Luis Abarca se mostró pensativo. Ni opuso resistencia, dijeron.

 

Cuando ya estaban en la patrulla de la Policía Federal, Abarca Velázquez y su esposa estaban pálidos y asustados. Él dijo que ya estaba cansado de estarse escondiendo, que ya no aguantaba.

 

Antes de las cuatro de la mañana la llamada pareja imperial fue puesta a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), y fue sometida a exámenes médicos y periciales para constatar que no habían sido golpeados y que ellos eran en realidad los más buscados actualmente por el gobierno federal.

 

 

 

http://www.jornada.unam.mx/2014/11/05/politica/002n1pol