CHILPANCINGO, Gro., 30 de noviembre de 2013.- Familiares de la dirigente social Rocío Mesino Mesino, asesinada el 19 de octubre de este año, informaron que llevarán su caso ante instancias internacionales.

En entrevista el hermano de Rocío, Carlos Mesino Mesino, informó que ante la falta de avances que los familiares de Rocío llevarán el caso a instancias de Derechos Humanos internacionales.

“Por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado no hay ningún avance, no hay información del caso. Los familiares exigimos al gobierno que agilice las investigaciones”, expresó.
Aplaudió que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) retomara el caso de su hermana, por lo que no dudó que también los organismos internacionales se interesen en él.
Carlos Mesino negó la información proporcionada por la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Guerrero (Coddehum), en el sentido de que Rocío Mesino contaba con medidas cautelares al momento de su asesinato.
Puntualizó que su hermana recibió las medidas de protección durante el periodo de Pedro Brito frente a la alcaldía de atoyac, mismas que le fueron retiradas durante la administración de Carlos Armando Bello Gómez.
“Bello Gómez le retiró la seguridad a Rocío, no le importó dejarla vulnerable, le quitó la escolta y además corrió a los trabajadores sin liquidación. Es importante que esto se diga porque la Coddehum no puede andar diciendo que Rocío tenía medidas cautelares cuando en su momento ella misma informó que se las habían quitado”, subrayó.
El hermano de quien fuera dirigente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) reprochó que la Coddehum no interviniera cuando le fueron arrebatadas las medidas cautelares a Rocío Mesino.
Por ello, exigió que la CNDH agote todas las líneas de investigación e indague en los gobiernos municipales de Atoyac para determinar las causas por las que se le retiraron las medidas de seguridad a su hermana.
También exigió que se dé seguimiento psicológico a los familiares de Rocío y miembros de la OCSS, ya que existen traumas severos pues más de 20 personas, entre hombres, mujeres y niños presenciaron el asesinato de la activista.