CHILPANCINGO, Gro., 16 de agosto de 2014.-La edición XXVII de La Tigrada, en Cjilapa de Álvarez, contó con una mínima participación y asistencia a causa del repunte de violencia que se desató semanas atrás en el municipio.

    En la edición del año pasado, participaron más de 4 mil tigres, tan sólo de la cabecera municipal y sin considerar a los asistentes de los municipios vecinos; en cambio, este año sólo se contabilizaron 800 participantes en total, entre tigres y danzantes.

El secretario general del ayuntamiento, Edgar Fernando Salmerón Feliciano, indicó que los tigres y danzantes que participaron son de los municipios de Olinalá, Citlala, Chilpancingo y Cuautenango.

    El funcionario reconoció que la poca asistencia y participación se debió a la crisis de violencia e inseguridad que atravesó el municipio en días pasados y dejó un saldo de 14 muertos y varios desaparecidos.

“Esa fue la causa, no lo vamos a negar, pero la gente que asistió a La Tigrada lo está disfrutando”, expresó.

    El recorrido tradicional ido al inició a las 17:30 horas, con poca asistencia de espectadores y participantes y bajo una ligera lluvia que comenzó minutos antes.

Como parte de las medidas de seguridad, los tigres y danzas no salieron de la Unidad Deportiva y únicamente se limitaron a recorrer algunas calles del primer cuadro de la ciudad.

    La delegada de Turismo de la zona Centro, Yamilet Payán Mejía, presenció el espectáculo desde un presidium y en compañía de los regidores, entregó reconocimientos a los participantes.

El alcalde Francisco Javier García González no estuvo presente en este acto tradicional.

    Algunos de sus colaboradores explicaron que su ausencia se debió a la intervención quirúrgica a la que fue sometido su hijo Alan García Álvarez, tras el ataque a balazos que sufrió en Acapulco.

El Ejército Mexicano, la Fuerza Estatal y la Policía Preventiva implementaron un operativo conjunto para resguardar la seguridad del festejo, que al término reportó “saldo blanco”.

    La Tigrada es un recorrido de niños, jóvenes y adultos de Chilapa y municipios vecinos, que se disfrazan de tigres y pasean por las calles de la cabecera municipal.

Esta festividad se da en el contexto de la fiesta patronal en honor a la Virgen de la Asunción; la tradición también tiene raíces asociadas a la mitología mesoamericana y los rituales para invocar el poder de la Madre Tierra y procurar la fertilidad y la abundancia de las lluvias.

    Se trata de la celebración más importante del municipio de Chilapa de Álvarez y es su principal atractivo turístico.