TLAPA, Gro., 17 de enero de 2014.- María Guadalupe Vélez Ayala denunció que personal del Hospital de la Madre y el Niño Indígena Guerrerense le negó a su hija  recién nacida el servicio de pediatría, leche, además de recibir maltratos por parte de médicos y enfermeras.

“Mi niña salió sin la vacuna BCG que les colocan al nacer, pero en la cartilla aparece que sí la tiene, yo la tuve todo el día conmigo y no se la colocaron ni la revisó el pediatra”, se quejó.

En cuanto a la alimentación dijo que no le salía leche materna porque estaba alterada, pero una enfermera de nombre Teofila ordenó a las demás enfermeras no darle leche a la bebé porque era obligación de la madre.

La mujer narró una serie de irregularidades en su hospitalización las cuales consideró negligencias porque su embarazo era de alto riesgo y no recibió atención adecuada durante el parto, por lo que hizo un llamado al director, Enrique Herrera; al secretario de Salud, Lázaro Mazón; a la Secretaria de Salud federal para que no ocurran estos casos, “a las indígenas como no les entienden las tratan peor”, agregó Arquímides Castro Martínez, esposo de la mujer.

Además de lo padecido, les hicieron pagar 800 pesos en el recibo folio 4713 para la sangre aunque cuentan con Seguro Popular que cubre ese gasto.

Vélez Ayala recordó que ya tenía 39 semanas y como tuvo anteriormente dos cesáreas le recomendaron no esperar a los dolores porque era un parto de riesgo, ni llegar a las 40 semanas.

En su consulta del 2 de enero le pidieron esperar y la citaron al 14, día en que llegó desde la mañana con la fuente reventada y dolores de parto. Al ser canalizada tras media hora de espera, le intentaron colocar una sonda con un suero que la alteró, además de que la picaron siete veces en cada brazo.

Luego de mostrar sus brazos la mujer alegó que no contó con anestesiólogo y el medicamento, que contenía metroclopamida,  la puso tensa y vomitó durante el parto, por lo que la doctora Jazmín Cardona recetó un medicamento con un costo de más de mil pesos que no encontró el esposo en alguna farmacia de Tlapa, de lo cual ironizaría después la médica.

Al día siguiente del parto, desde las ocho de la mañana la mujer estuvo sin medicamento hasta las dos de la tarde cuando no soportó más el dolor y pidió algo para calmarlo, al final la mujer salió sin ser valorada por algún médico,  firmando su esposo un documento de responsabilidad.

Los padres afectados, señalaron que se dieron cuenta que una ginecóloga y una doctora de apellido Cachón se intercambiaron sellos, “una médica se hizo pasar por otra, otro doctor se negó a darnos su nombre, no debe pasar esto, cualquier paciente tiene sus derechos”, aseveró Castro Martínez.