Muy caro le ha costado a Marcelo Ebrard el “desastre” de la Línea 12, la mega obra maldita de su sexenio; el tren que lo llevaría a conseguir el sueño adorado de la candidatura a la Presidencia de la República, frustrado en 2012 por Andrés Manuel López Obrador.

Repuesto de aquella pesadilla, Ebrard pretende regresar por sus fueros como diputado federal para volver a fincar aquel anhelo… pero de nuevo está que se lo lleva el tren… y los pasajeros.

Diputados adversarios, empeñados en frenar el proyecto marcelista –cualquiera que este sea– lo culpan por las fallas estructurales, graves errores técnicos y altísimos costos difíciles de justificar, todo lo cual ha damnificado a medio millón de urbanitas, arrojados al infierno vial.

¿Por orden de Los Pinos, ejecutada por el PRI y compinches aliados, pretenden descarrilar los afanes políticos del ex Jefe del GDF a como dé lugar?

Marcelo ha defendido honra y prestigio ante lo que llama una trampa de la justicia; se asume como víctima del uso político de la ley y de la manipulación interesada del “desastre”; con habilidad notable se asume como el mayor damnificado de una conjura; es el aguzado intento por acusar, de un acusado acosado.

Será flor de un día la estrategia desplegada por Ebrard para reescribir el guión de la atractiva telenovela de su martirio; muy cara le ha salido, sí, pero más caro cuestan los 49 mil millones de pesos –y contando– gastados en una obra inservible… y ese coraje no se marchita.

EL MONJE LOCO: Ahora es The New York Times; el diario reveló una oscura trama en la cual grandes derrochadores –de prestigio dudoso–han conseguido millonarias propiedades en el corazón de Manhattan, entre esos, el ex gobernador de Oaxaca, José Murat Casab, quien habría adquirido al menos un lujoso departamento, cuyo valor hace palidecer a La Casa Blanca de las Lomas. ¿Don Pepe también salió vivillo para el “negocillo” inmobiliario?.

@JoseCardenas1| [email protected]| www.josecardenas.com