CHILPANCINGO, Gro., 18 de enero de 2014.- Algunos llegaron a pie, otros en vehículos particulares, la mayoría a bordo de autobuses, pero a todos por igual los cobijó la sombra del general Nicolás Bravo.

Montado en su brioso corcel, con la mano derecha extendida a modo de saludo, la estatua del general Bravo recibió a los integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) en el acceso norte de Chilpancingo.

Antes de las 10 horas de este viernes 17 de enero, llegaron los primeros contingentes; para las 11 horas ya sumaban miles.

“Marcha Estatal Popular, todos unidos contra las mal llamadas reformas estructurales”, se leía en el cartel tamaño doble carta con el que se convocó a la manifestación.

No había un lugar más icónico en todo Chilpancingo para iniciar la marcha, que a los pies del general Nicolás Bravo.

“Una nueva crisis acaba de pasar en la nación, sometida a tantas pruebas y dificultades desde que conquistó su independencia y que aún no logra fijar sus destinos”, expresó el general Bravo el 6 de enero de 1843, al abrir las sesiones de la Junta Nacional Legislativa.

“La paz pública y el orden se afianzarán haciendo que las leyes no sean el martirio de las costumbres, porque las mejores instituciones son las que retratan fielmente el genio de los pueblos”, sostuvo el general en el mismo discurso.

170 años después de que Nicolás Bravo pidió leyes justas para el pueblo, los guerrerenses se organizaron para mostrar su descontento contra las reformas federales.

A los pies del monumento al Benemérito de la Patria llegaron miles, entre maestros, campesinos, indígenas y miembros de organizaciones sociales.

A las 11:30 inició la marcha.

Al frente, una manta en la que se leía: “Marcha Estatal Popular por la paz, la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la unidad de los pueblos y contra las reformas estructurales”.

Detrás, unos cinco mil marchistas.

En abril del 2013 nació el Movimiento Popular Guerrerense (MPG), un colectivo que aglutina a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), policías comunitarias, organizaciones sociales, miembros de sindicatos independientes y organismos defensores de derechos humanos.

El MPG se conformó con el objetivo de derribar las reformas federales, al considerarlas regresivas y dañinas para la población.

A casi un año de su nacimiento, el MPG salió nuevamente a las calles para marchar contra las reformas estructurales impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.

“Víctima este pueblo generoso y magnánimo de las facciones que en sangrientos períodos han establecido su imperio, busca con afán y con una incertidumbre llena de angustias, la paz y el reposo, que deben anteceder a la organización de las sociedades”, indicó el general Nicolás Bravo en 1843, como una predicción fiel de la actualidad mexicana.

La marcha ingresó al carril central Norte-Sur de la Autopista del Sol.

“¡Ea, ea, ea, la reforma se tambalea!”, “¡De norte a sur, de este a oeste, seguiremos esta lucha cueste lo que cueste!”, coreaban los manifestantes desde el primer hasta el último contingente de la marcha.

En su mayoría, los marchistas eran maestros de la CETEG que llegaron de las 7 regiones de Guerrero, por lo que ya conocían de memoria las consignas y cantos contra el gobierno.

Para el medio día el calor sofocaba y el sol quemaba la piel, pero la marcha siguió firme y a paso constante.

Tras avanzar algunos kilómetros, los manifestantes abandonaron la autopista e ingresaron a una calle que los condujo al Congreso de Guerrero.

La temperatura rondaba los 30 grados centígrados, el sol pegaba justo sobre la cabeza y la espalda y nublaba la vista.

Pacíficamente, los activistas del MPG se plantaron frente a las instalaciones del recinto legislativo y gritaron consignas contra los diputados guerrerenses.

“¡Que chinguen a su madre los diputados cada que respiren, de aquí hasta que se mueran!”, “¡Bernardo Ortega la rata mayor!”, fueron algunas de las expresiones de inconformidad de los manifestantes contra los legisladores locales.

Así como llegaron, los manifestantes se retiraron pacíficamente del Congreso de Guerrero y continuaron la marcha, una vez más sobre la autopista.