Un bloqueo de más de diez horas que mantuvo al puerto y ciudad de Acapulco desquiciado, no encuentra el alcalde de Acapulco un acicate en la prensa que señala los errores, lo toma de manera personal. Es un año en el que el gobernador ha tenido que intervenir en más de 20 ocasiones como operador político. Dentro de la glosa de su informe, el alcalde destacaba la pulcritud y decencia con la que se maneja el presupuesto en Acapulco, parecía más un cúmulo de buenas intenciones pero que en la práctica los resultados hablan por sí solos. La inseguridad y la violencia en Acapulco ha ido in crescendo.

Se incluye además una fuerte restricción a la logística del alcalde pues todos los eventos se centran en acompañar al gobernador. No se canalizan los esfuerzos por mejorar la calidad administrativa y operativa del Ayuntamiento. Desde el escenario más ínfimo, se redactan mal y de malas los boletines que emite la dirección de Comunicación Social de Luis Walton, el déficit de gobernabilidad por el que atraviesa el municipio más importante de Guerrero es tan visible que el uso de la comunicación política no es una herramienta de la que hagan uso. En sus declaraciones el alcalde se desdice, revira, vuelve a decir, se nota la improvisación a la hora de dar declaraciones a la prensa.

La salvada de pellejo a Walton con el colapso provocado por las lluvias de “Ingrid y Manuel”, esa fue la jugada maestra del gobernador porque se le venía la noche y a un alcalde que no sabía cómo actuar, sus funcionarios se enfocaron en alertar a través de las redes sociales lamentablemente no están conscientes del umbral de acceso de personas que tienen acceso a estas, deben recordar que existe un Acapulco marginal, polarizado y ajeno a la vida turística esa Acapulco a pleno vuelo y lodo.

Desdén tras desdén, el alcalde ha preferido mantener la cuota política que debería garantizar la gobernabilidad, pero esa cuota que pagó lo sigue hundiendo. Otro factor que debemos destacar es el “avasallamiento” que señaló el alcalde por la designación de un nuevo funcionario al frente de la Secretaría de Seguridad en Acapulco. Vamos conocemos el dicho “lo que España vota, va a misa”,  y así intentando crear un escenario de imposición se intentaba ocultar que el problema de fondo es otro y uno muy fuerte, no es tema de respeto en atribuciones y que ahora se expresa en un descontento atípico de un sector que ha sufrido mucho el esquema de violencia.

Luis Walton cierra un año extremadamente difícil, todo se lo han complicado por omisión o por falta de conocimiento, urge un golpe de timón para enderezar el periplo en el puerto, porque si le va bien a Luis Walton, le irá bien a nuestro Acapulco.

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