CIUDAD DE MÉXICO, 3 de septiembre de 2018.- El presidente Enrique Peña Nieto aseguró que en los últimos seis años trabajó para liberar el potencial de la economía, impulsando el crecimiento, las oportunidades y la generación de empleos.

Así calificó a su administración como el sexenio del empleo, de la recuperación en el salario mínimo, del turismo y de la Inversión Extranjera Directa, de la infraestructura y la exportación de alimentos y manufacturas, de la expansión de la telefonía celular e internet, y también de las energías limpias y de la apertura del sector energética.

En el apartado de México Próspero, el Gobierno federal trazó una ruta clara a partir de tres ejes: consolidar la estabilidad macroeconómica, elevar la productividad y competitividad de la economía y promover un desarrollo regional más equilibrado. El velar por la estabilidad macroeconómica fue una de las responsabilidades más complejas de quien encabeza el Gobierno de la República.

“Los mexicanos lo sabemos bien, sin estabilidad económica, no hay desarrollo posible”, expresó al rendir su Sexto Informe de Gobierno, pues dijo que un manejo inadecuado puede derrumbar en días lo construido durante décadas.

Lo anterior implicó tomar decisiones impopulares difíciles pero innecesarias, como realizar una reforma hacendaria para reducir la dependencia fiscal en los ingresos petroleros o haber eliminado el subsidio a las gasolinas que favorecía a las personas de mayores ingresos a costa de programas que benefician a millones de mexicanos.

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