SAN LUIS ACATLÁN, Gro., 22 de febrero de 2019.- El colorido de la vestimenta de las mujeres Ñuu Savi (mixteca) y la música tradicional fue el fondo perfecto del mosaico cultural de un pueblo que se niega a morir. A pesar de los años, aún sobreviven los hablantes de esta lengua milenaria que resisten en todas las trincheras para no desaparecer ni quedarse en el olvido.

Durante muchos años en San Luis Acatlán, era impensable que las comunidades indígenas utilizaran su usanza en fiestas o que desfilaran en las calles para celebrar el Día internacional de la lengua materna.

El jueves 21, cientos de niños y jóvenes salieron a las calles para gritar que ahí están y que su lengua materna aún vive y que pueden cantar, así caminaron entre un jolgorio musical con las bandas tradicionales que no pararon de tocar piezas Ñuu Savi.

Mientras tanto, las escuelas de la cabecera municipal participaron en el desfile, pero no llevaron a todos los estudiantes, sólo a los hablantes Tu’un Savi (mixteco), los demás permanecieron en sus salones de clases como si nada pasara.

Esta ciudad, fundada por el español Pedro de Alvarado en 1522, de inmediato se convirtió en el sexto ayuntamiento de la Nueva España. De ese linaje “español”, San Luis Acatlán cargó con sus prejuicios durante años sin reconocer a la población indígena que la compone: Ñuu Savi, Me’phaa y Nahua.

De acuerdo con el censo que utilizó el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Guerrero (IEPC) para realizar la consulta en 2015, que permitiera realizar la elección por usos y costumbres en este municipio, se encontró que hay un 65.2 por ciento de población indígena y que sobreviven las lenguas maternas en barrios y colonias de la cabecera municipal.

De esta población salieron a desfilar con música y trajes típicos de las comunidades que llegaron acompañados con sus autoridades comunitarias, comisarios y topiles. Mientras que los maestros bilingües Ñuu Savi, no se asomaron al festival.

Las actividades culturales incluyeron conferencias, exposición artesanal, música y danzas, además de bebidas tradicionales como el Chicha (fermentado a base de maíz y piloncillo).