ACAPULCO, Gro., 7 de octubre de 2018.- En el Día del Galeón se llevó a cabo en la Plaza México Filipinas del Fuerte de San Diego, la develación de la placa en donde la UNESCO declara el 8 de octubre Día del Galeón, la develación del Busto de Alejandro Malaspina, colocación de Ofrenda Floral, así como una Jornada Académica.

De acuerdo con un boletín, en representación del gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, asistió a la ceremonia el secretario de Cultura, Mauricio Leyva Castrejón, quién acompañado por el Embajador Plenipoteciario de Filipinas en México, Demetrio Tuasón Remedios y el Cónsul de Filipinas en Acapulco, Mario de la O Almazán, participaron en la ceremonia de develación de la placa en la que la UNESCO declara el 8 de octubre como el Día del Galeón, el Busto de Alejandro Malaspina y colocación de ofrenda floral.

Como parte de las actividades del Consulado Honorario de Filipinas en Acapulco, las autoridades estatales, diplomáticas y asistentes participaron en las actividades culturales en el marco del Día Internacional del Galeón, realizadas en el aula del Fuerte de San Diego en donde la maestra e historiadora Martha Pellat, disertó el tema “Vida y Obra de Alejandro Malaspina” , la “Puesta en Valor de la Ruta del Galeón de Manila-México” a cargo de Marcelo Adano, director del Museo Naval de Acapulco, así como la presentación del libro “Itinerario Cultural del Galeón de Manila”, Préstamos Culturales entre México y Filipinas a cargo del doctor Juan Antonio Siller Camacho, coordinador científico de Itinerarios Culturales del ICOMOS México.

ALEJANDRO MALASPINA

Conocido en España como Alejandro Malaspina (Mulazzo, 5 de noviembre de 1754 – Pontremoli, 9 de abril de 1809) fue un noble y marino italiano al servicio de España, brigadier de la Real Armada, célebre por protagonizar uno de los grandes viajes científicos de la era ilustrada, la llamada Expedición Malaspina (1788-94). Tras conspirar para derribar a Godoy, cayó en desgracia, lo que llevó al olvido de sus grandes logros.

GALEÓN DE MANILA

La línea Manila-Acapulco-Manila fue una de las rutas comerciales más largas de la historia y funcionó durante dos siglos y medio. El último barco zarpó de Acapulco en 1815 cuando la guerra de Independencia de México interrumpió el servicio.

El servicio fue inaugurado en 1565 por el marinero y fraile español Andrés de Urdaneta, tras descubrir el tornaviaje o ruta de regreso a Nueva España a través del océano Pacífico, gracias a la corriente de Kuroshio de dirección este.

El sentido contrario de navegación, de América a Filipinas, ya era conocido desde los tiempos de Magallanes y Elcano en 1521.

El trayecto entre Acapulco hasta las Filipinas, incluida la escala en Guam, solía durar unos tres meses.