CIUDAD DE MÉXICO, 5 de marzo de 2018.- Se cree que la mayoría del agua consumida en Ciudad de México y área metropolitana proviene de sitios distantes, pero en realidad el 67 por ciento se extrae de acuíferos locales y el resto del sistema Lerma-Cutzamala. De este total, de un 30 a un 40 por ciento se pierde en fugas.

A fin de resolver el problema de un recurso que comienza a ser insuficiente para 22 millones de capitalinos, “la pregunta no debería ser de dónde traer más, sino cómo detectar y reparar estas filtraciones; tan sólo eso nos evitaría el costoso proceso de trasladar líquido desde lejos”, dijo Cecilia Lartigue, coordinadora del Programa de Manejo, Uso y Reúso del Agua en la UNAM, o PUMAGUA, según explica un comunicado.

Para la maestra en Ciencias, aunque la última opción parece algo difícil y una tarea siempre en proceso debido a que vivimos en una urbe que, al hundirse, genera irregularidades en el suelo y rompe tuberías subterráneas, llevarla a cabo sería mucho menos costoso a mediano plazo que la opción de abastecernos de otras cuencas, pues ello implica no sólo hacerla subir el recurso los dos mil 200 metros a los que se eleva la CDMX, sino dañar a las comunidades y alterar los ecosistemas de los lugares de donde se retiraría.

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