Productiva la cuarta visita de AMLO a Guerrero

*Ponchadísimo y abanicando dejan al Presidente.

Se percibe que los desplantes federales y la limitada capacidad de organización de actos del Gobierno de la República en Guerrero, pueden pasar al olvido, pues el derroche de cordialidad y reconocimientos en la reciente visita del presidente Andrés Manuel López Obrador en Acapulco, es una buena señal.

Hay visos positivos de la cuarta gira como presidente de México a la entidad, anunciando además la quinta: la inauguración del Tianguis Turístico de México el 7 de abril. Qué bien puede irle a los guerrerenses si el discurso de AMLO se traduce en la oportuna y real aplicación de los programas anunciados, por lo pronto, 600 MDP en 2019 Y 600 MDP más en 2020, para el mejoramiento de la imagen urbana de zonas marginadas del puerto, con la idea de “Que no haya dos Acapulcos. El de los turistas y el Acapulco de los pobres, eso no es justicia”, refirió bien López Obrador, al reconocer en los oriundos el orgullo de ser guerrerense, “No se podría escribir la historia de México sin las historias del pueblo de Guerrero y sus héroes”, recordó.

Vengan pues los 9 mil 578 créditos para los acapulqueños por medio de las “tandas para el bienestar”, con créditos económicos a la palabra a los que podrán acceder artesanos, comerciantes, pescadores y todo aquel que tenga honor pagar la tanda. “Poquito porque es bendito”, refirió.

Vimos y escuchamos a un presidente de México cómodo y cordial en la visita a Ciudad Renacimiento, al reconocer también el “franco y sincero” apoyo del gobernador Héctor Astudillo Flores en el trabajo conjunto para sacar adelante a Guerrero contra la pobreza. No igual de cómodo se percibió en su llegada al aeropuerto con las cuatro protestas que le reprochaban su fallo ante desaparición de estancias infantiles, medicamento para enfermos de cáncer y la falta de atención a los maestros.

El anuncio clave de AMLO, sin duda fue el mensaje a los docentes de Guerrero: “se va a cancelar la mal llamada reforma educativa. Se termina la represión y persecución a los maestros, nunca daré una orden para reprimirlos”, a la par que prometió atender el grave problema del servicio de salud pública. Corre tiempo para el ejecutivo federal que sin empacho comprometió regularizar plazas de maestros y de salud.

Bueno, “No hay que pelear primos hermanos” decía López Obrador, tal vez por los abucheos lanzados a la alcaldesa de Acapulco con un “fuera Adela”, quien por cierto diría posterior a las consignas “que dejad los perros ladren, señal que vamos avanzando”, parafraseando a Don Quijote. ¿Será?

PONCHADA AL PRESIDENTE.

¡Vaya, vaya!  Lo que nadie se esperaba este fin de semana: AMLO en tempranero abucheo al inaugurar el estadio de beisbol “Alfredo Harp Helú” de Los Diablos Rojos de México. Ponchadísimo cayó el ejecutivo en 3 continúas abanicadas. Pues en el público no había prensa fifí, no había seguidores de la mafia del poder, tampoco había partidos políticos, pero la chifladera y los abucheos llegaron sonoramente al presidente de la República, dejando ignorada su advertencia de seguir anotando en su carrera por el cambio de este país.

Llama poderosamente la atención que a tan solo 3 meses y 23 días de mandato, AMLO fuera abucheado por el público, pues a diferencia de otros presidentes de la nación abucheados también en actos deportivos (Gustavo Díaz Ordaz, Miguel de la Madrid y Felipe Calderón), aquellos tenían 4 y 5 años de gobierno, no 3 meses como AMLO.

Vaya pues, que el “abuchómetro” anda sin control y apunta para todos lados.