¿Sabías esto? Los secretos detrás del pozole que comes cada septiembre
ACAPULCO, Gro., 26 de enero de 2026.- Con el objetivo de promover la sana convivencia, la escucha y la construcción de paz desde las infancias, integrantes de la Comunidad CREA y de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia pusieron en marcha el proyecto cultural La caja de las historias, una iniciativa ciudadana que busca llevar actividades artísticas y literarias a colonias populares, barrios y pueblos del puerto.
La actividad inició durante el fin de semana en Lago Dorado, al poniente de la ciudad, con miras a descentralizar de los espacios turísticos o céntricos como el Zócalo o la franja de la Costera, y acercar el arte y la creación colectiva a comunidades donde el acceso a este tipo de actividades es limitado.
El poeta y escritor Abisaí Benítez Galeana explicó que una de las principales motivaciones del proyecto es que muchos niños no pueden trasladarse a los sitios donde se concentra la oferta cultural, ya sea por razones económicas o por la imposibilidad de sus padres o tutores para acompañarlos.
Señaló que La caja de las historias continuará desarrollándose en distintas colonias y comunidades del municipio, como una propuesta cultural que coloca a las infancias en el centro y apuesta por el arte como una herramienta para fortalecer el tejido social en la ciudad.
Indicó que la insistencia en llevar estas actividades a las colonias busca generar espacios donde se promuevan la imaginación, los sueños y la convivencia, además de fortalecer lazos comunitarios y relaciones saludables entre las infancias, sin financiamiento público ni vínculo con partidos políticos.
Como parte de la jornada, el sábado 24 de enero se hizo una sesión de cuentacuentos con la obra Los tesoros de Leo, de la colección Alas y Raíces, apoyada con títeres elaborados por niños participantes, con el acompañamiento de María del Socorro y Haidé, integrantes de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia y hermanas del abogado desaparecido Jhonatan Romero Gil.
Benítez Galeana destacó que la participación de la colectiva, conformada por madres, hermanas y familiares de personas desaparecidas, aporta un sentido social y comunitario a la actividad, al vincular el arte con procesos de memoria, acompañamiento y construcción de paz desde lo cotidiano.