CHILPANCINGO, Gro. 1 de febrero de 2015.- Según denuncia Proceso en reportaje de su edición digital (mismo que estará disponible en su versión impresa a partir de este lunes), por lo menos 12 policías del municipio guerrerense de Iguala, implicados en la matanza de los 43 normalistas de Ayotzinapa, fueron “torturados para esclarecer el caso que ha marcado al gobierno de Enrique Peña Nieto”.

 

“La sospecha no se basa sólo en los hematomas y ojos hinchados que muestran los acusados en videos y fotografías presentados por la Procuraduría General de la República (PGR), sino en evidencias asentadas en el expediente de la dependencia”, establece Proceso al añadir que los familiares de los estudiantes asesinados y calcinados hace ya 4 meses cuestionaron que la verdad histórica se soporte en declaraciones de delincuentes.

 

En ese sentido, el medio nacional establece que la propia Secretaría de Marina he negado tales acusaciones y que, tanto capos como uniformados que integran la plantilla de 99 detenidos durante el proceso “decidieron golpearse solos”.

 

Proceso enuncia el caso de Raúl ‘El Camperra’ Núñez Salgado, quien fuera aprehendido en Acapulco el 14 de octubre y, “cuando los marinos le pidieron que descendiera del vehículo, intentó darse a la fuga y en dicha acción tropezó al descender del vehículo, provocándose algunas lesiones en distintas partes del cuerpo”, sin mencionar que una vez atrapado el criminal, “se aventó contra los tubos que se encuentran en la batea de la camioneta, golpeándose la parte del oído, cara y diferentes partes del cuerpo; ante su agresividad se determinó que sería trasladado en el interior de la cabina”.

 

En ese tenor y “ante la posibilidad de que algunas de las 99 detenciones de presuntos involucrados en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa (y la muerte de seis personas) estén vinculadas con la tortura, el director en México de Amnistía Internacional, Perseo Quiroz Rendón, advierte que la verdad histórica de Murillo Karam puede derribarse”, publica Proceso al añadir que que la investigación en el caso Ayotzinapa “depende en exceso” de declaraciones rendidas ante Ministerio Público “que fácilmente pudieron ser coaccionadas, pues es de todos conocido que en México la tortura es recurrente”.

 

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