• Senado y Corte: la instrucción por Yasmín, la campaña de Loretta
  • Se desmorona el imperio de Martínez de la Torre en la metrópoli
  • El PRI confirma nuestra primicia: pone candidato chico en Puebla

En el Senado de la República hay negociaciones contra reloj.

Hoy debe designarse a la nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para ocupar la única de vacante de los once asientos en la Sala Superior.

Justamente el dejado por Margarita Luna Ramos.

La bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), manera eufemística de aludir a Ricardo Monreal y Martí Batres, tiene la encomienda de sumar votos por Yasmín Esquivel.

La esposa del empresario José María Riobóo, conocido por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador, es cuestionada justamente por esa relación y otro dato.

Hay una campaña en su contra y desde el Senado se han hecho investigaciones conducentes a una de las otras dos candidatas a ocupar ese puesto.

Cierto o no, culpan a Loretta Ortiz, a quien supuestamente se engañó desde la designación anterior.

Según esa versión, en diciembre le prometieron ser la designada para aumentar la cuota de mujeres –ella sustituiría a José Ramón Cossío- pero al final la línea cambió a favor de José Luis González Alcántara Carrancá.

O sea, Loretta Ortiz no aceptaría un segundo engaño y por lo tanto a juicio personal no deben ir ni Yasmín Esquivel ni Celia Maya.

Hoy se sabrá cuál es la instrucción superior final, pero habrá polémica por la oposición de varios grupos parlamentarios, en especial el priísta de Miguel Angel Osorio Chong y el panista de Mauricio Kuri.

Ellos y otros independientes como Emilio Alvarez Icaza ven a las tres como incondicionales de Palacio Nacional.

SE DERRUMBA EL IMPERIO DE LA BASURA

Un cacicazgo está por llegar a su fin.

El ex dirigente priísta capitalino Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre se debilita con la fuga de quienes históricamente le han sido incondicionales y el aupó a cambio de lealtad.

Por ejemplo, han tomado caminos independientes la diputada Leonor Gómez Otegui y su esposo René Muñoz, quien negoció con el Partido del Trabajo (PT) y hoy pueden ser usados en contra de Gutiérrez de la Torre.

También ha declarado en contra Sandra Vaca, la supuesta reclutadora de su red de prostitución.

Con tanta fuga, Gutiérrez de la Torre debilita las posibilidades de recuperar la dirigencia priísta urbana en la inminente renovación del comité directivo estatal (CDE) con su delfín Israel Betanzos.

Ante el riesgo de prolongar ese cacicazgo, más valdría al PRI esperar al nuevo jefe nacional para renovar también la lista de militantes y no ir a elecciones con un padrón apócrifo, manipulado.

El padrón de siempre, con el cual se ha engañado desde su última victoria electoral en 1994.

ALBERTO JIMÉNEZ Y ALEJANDRO ARMENTA

Lo advertimos aquí varias veces:

El PRI buscaba un candidato a modo para servir de comparsa y levantar el brazo al ganador de Morena en las elecciones extraordinarias el 2 de junio próximo.

Tras muchas dudas y cero democracia interna, decidió postular a Alberto Jiménez Merino, quien en la encuesta de Sondeo aparece con 6.8 de potencial de votos.

Muy debajo del priísta mejor posicionado, el ex candidato Enrique Dóger con 22.3 puntos.

La misma encuesta coloca al frente de las preferencias a Alejandro Armenta con 52.3 de las preferencias, más de 20 puntos arriba de Miguel Barbosa pese a haber hecho campaña en 2018.