CIUDAD DE MÉXICO, 16 de noviembre de 2018.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) alerta sobre la gravedad que representa la intolerancia en nuestro país, que se refleja en el discurso de odio, descalificaciones, criminalización y estigmatizaciones hacia quienes pertenecen mayormente a grupos vulnerables, poniendo en riesgo el reconocimiento de su dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables que corresponden a toda persona.

Subraya que, pese a contar con leyes y normas vanguardistas en materia de derechos humanos y haber firmado como país un sinnúmero de convenios, convenciones y tratados internacionales, persiste la retórica que degrada, intimida, promueve prejuicios e incita la violencia contra personas y colectivos por motivos de raza y diferencias culturales basadas en la nacionalidad, condición social y económica, preferencias sexuales o convicciones religiosas.

Entre las víctimas de la intolerancia puede mencionarse, entre otras, a las personas migrantes y solicitantes de la condición de refugiado, con discapacidad, mayores, periodistas, defensores de derechos humanos y quienes viven con VIH/SIDA, que son víctimas no solo del rechazo y exclusión, sino de agresiones físicas que en no pocos casos han implicado la pérdida de la vida.

De manera especial este Organismo Nacional destaca la falta de compromiso, solidaridad y responsabilidad con que han actuado los tres órdenes de gobierno hacia los integrantes de las caravanas migrantes que atraviesan nuestro país para llegar a los Estados Unidos de América en busca de una mejor calidad de vida, y recuerda que el trato que demandamos al vecino país del norte para nuestros connacionales avecindados allá es el mismo que debemos dar a quienes por violencia o falta de oportunidades han tenido que dejar sus países de origen.

No podemos exigir al norte lo que no estamos dispuestos a dar al sur. Ante ese panorama y en ocasión del Día Internacional para la Tolerancia –16 de noviembre–, la CNDH llama a sociedad y autoridades de los tres órdenes de gobierno, actuales y las que entrarán en funciones el próximo 1 de diciembre, para que cada día se ensanchen más los cauces de la tolerancia y reconozcan el derecho a la diferencia como prerrogativa fundamental, ante la retórica agresiva, discriminatoria y excluyente mediante la cual algunos actores políticos y sociales pretenden limitar o hacer nugatorios los derechos fundamentales.

Más información aquí.